Seguro de vida, protección familiar en caso de muerte

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Los Seguros de Vida son un instrumento sumamente importante para las personas de todos los niveles socioeconómicos, ya que en caso de una muerte inesperada, las familias podrán acceder a un recurso económico que les ayude a solventar los gastos posteriores al fallecimiento.

La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), reconoce que en el país, solamente el 15 por ciento de las familias mexicanas cuentan con una cobertura de vida, ya sea individual o grupal. Esto quiere decir que en caso de muerte del principal proveedor de ingresos, sólo 8 millones de familias tendrán recursos económicos que les ayuden a enfrentar su nueva situación familiar.

Un seguro de vida es adquirido de acuerdo a las posibilidades monetarias de cada persona, pero es muy importante que los usuarios sepan que pueden incrementar los beneficios en su seguro, a fin de contar con una mayor protección para su familia.

“Lo recomendable es que la suma asegurada sea proporcional a entre tres y cinco años del salario del asegurado, ya que este es el periodo de tiempo necesario para que la familia recupere su estabilidad económica”, indica Carlos Iván Gay Patiño, director de Vida y Pensiones de AMIS.

Adicionalmente, -para el director de Vida y Pensiones de AMIS-, los Seguros de Vida tienen cuatro funciones principales: apoyar monetariamente a las familias de los fallecidos; mantener su estilo de vida o acercarse lo más posible a éste; garantizar que sus seres queridos puedan seguir en su casa y que sus hijos continúen sus estudios.

¿Cómo puede un familiar cobrar el seguro?

Es importante que el asegurado informe a la familia o a las personas de confianza sobre la existencia del seguro, el día y fecha en que el contrato fue adquirido, el lugar donde lo tiene resguardado. Y en caso de que los beneficiarios sean menores de edad, deberá nombrar a un representante legal o albacea que garantice la buena administración de los recursos.

Cuando, lamentablemente, el asegurado fallezca, el familiar del difunto deberá acudir con la aseguradora o el agente de seguros -quien le acompañará en todo momento y le informará sobre los trámites a seguir-. La compañía de seguros solicitará el acta de defunción del asegurado e identificaciones oficiales de los beneficiarios.

Una vez cotejados los documentos, se entrega en cheque o transferencia bancaria la indemnización a los correspondientes.